Literatura Y Realidad Del Secuestro En La Literatura.

Uno de los actos criminales más crueles es el secuestro de una persona. A la violencia del mismo, se une la crueldad de la tortura de estar en unas manos, que pueden decidir entre tu vida y tu muerte. Y ambas dependen de tus secuestradores.

Eres el actor principal de la función y realmente no tienes ni voz ni voto. Dependes tanto de los que están afuera y paguen y de los que te tienen prisionero y cumplan o no.

El grado de desconfianza hacia los que tienen que pagar. ¿Lo harán o no? ¿Y si pagan los secuestradores, te dejaran libre o sospecharan de que puedas dar datos sobre ellos, que lleven a su detención?. Y que no tengas la mala suerte de verles la cara, porque entonces ya estas visto para sentencia.

En la literatura sobre secuestros. Hay dos corrientes. La periodística y la pura ficción. La primera se basa en sucesos reales, que con el tiempo. Se conocen los datos reales y en secuestros políticos la cosa suele tener muchas vueltas. Y ojo, a veces es muy peligroso investigarlos.

Vamos primero con las recomendaciones de secuestros reales. Uno por temas políticos y otros por temas económicos. Unos llevados acabo por profesionales y otros por amateurs.

Si es muy curioso que los secuestros políticos suelen ser encargos a profesionales del crimen. Y no suelen acabar bien la mayoría.

El cadáver de Aldo Moro
 Desde su» prisión de pueblo», Aldo Moro envió numerosas cartas a su familia y a destacadas personalidades, cartas que fueron dadas a la luz pública. A partir de ellas, el autor reconstruye el caso.

Un crimen político, lleno de sospechas sobre quien dio la orden de hacerlo y de asesinarlo. De hecho en la época un periodista que se llamaba Mino Pecorelli. Lo investigo a fondo y lo asesinaron, y le dejaron una piedra en la boca. Un signo mafioso, que significa que había hablado demasiado.

https://es.wikipedia.org/wiki/Aldo_Moro https://es.wikipedia.org/wiki/Mino_Pecorelli


Cuando una mujer es acosada, vejada y amenazada, las consecuencias en su vida pueden ser devastadoras. Historia real basada en la lucha de una mujer para conseguir romper las cadenas que la atan a su acosador, y lograr la justicia y libertad que todo el mundo merece. Este libro está basado en la experiencia vivida en primera persona por la autora del libro. Pasó años complicados y duros soportando toda clase de vejaciones y un acoso que aumentaba con el paso del tiempo. Está escrito con la intención de exponer todo lo que sucedió durante aquel tiempo, de poder decir abiertamente cómo se sentía ella y explicar las consecuencias que aquello ocasionó en su vida y en la de su familia.

Pero claro, no siempre el secuestro es por motivos políticos, o por económicos. También se puede dar y se da en el ámbito familiar. Tan grave y terrible como los otros dos.


Era, en efecto, el automóvil de Maruja. Había transcurrido por lo menos media hora desde el secuestro, y solo quedaban los rastros: el cristal del lado del chófer destruido por un balazo, la mancha de sangre y el granizo del vidrio en el asiento, y la sombra húmeda en el asfalto, de donde acababan de llevarse al chófer todavía con vida. El resto estaba limpio y en orden.»

Gabriel García marquéz. Antes de ser uno de los mejores escritores de la historia. Era periodista. Y en este libro novelo casos reales de secuestros. Magistral.


A mediados de julio de 2015, tres periodistas españoles cruzan la frontera de Turquía en dirección a Siria. Es el duodécimo viaje a la zona de Antonio Pampliega, que tiene la sensación de que esta vez algo no va como siempre. De improviso, una furgoneta les corta el paso. Del interior salen seis hombres armados que les sacan a gritos del coche en el que viajan. Su contacto en la zona, pronto resulta evidente, les ha traicionado.

Desde ese momento y hasta la liberación de los tres periodistas transcurren diez meses. Casi 300 días de encierro de los que Antonio Pampliega se lleva la peor parte, porque desde octubre de 2015 y hasta el día en que por fin sale libre, el 7 de mayo de 2016, sus secuestradores, la rama de Al Qaeda en Siria, le mantienen en aislamiento, creyéndole un espía, en medio de golpes, humillaciones y amenazas.

En este libro por primera vez un periodista español narra un secuestro en Siria. Sin nadie con quien compartir la angustia de la situación, Antonio Pampliega trató en esos meses de mantener viva la esperanza escribiendo ―y memorizando― un diario en el que reza día y noche porque sus compañeros sigan con vida y por salir algún día de su encierro. En el que trata de dar voz a los que, como él, han podido contarlo. Y también a los que no.

Que te secuestren los fanáticos de Al Qaeda. Y salir vivo para contarlo. Es para escribirlo y para celebrar que has vuelto a nacer.


«El 20 de noviembre de 1992 secuestraron a Maria Àngels Feliu Bassols, farmacéutica de Olot. Esta mujer, madre de tres hijos, pasó dieciséis meses bajo tierra, enterrada viva en un agujero del tamaño de un armario. Arañas, hormigas, ratas, serpientes y humedad fueron sus compañeras de cautiverio.»

Así empieza la historia increíblemente real de uno de los casos más extremos de la crónica negra española. Aquel crimen se transformó en un drama humano cuya investigación, repleta de errores policiales y judiciales, estuvo acompañada de vergonzosos ejemplos de periodismo basura.

Por si fuera poco, los captores de Maria Àngels se mostraron incapaces de culminar el secuestro exprés que habían planeado. Lo único que lograron fue eternizar el suplicio de una mujer que sobrevivió a tan adversas circunstancias gracias a su determinación y su fortaleza psíquica. Tras ser liberada, aún tuvieron que transcurrir cinco años para que los responsables fueran detenidos y otros cuatro para juzgarlos.

Un secuestro chapucero, que se alargó demasiado en el tiempo y que por suerte acabo bien. Y aunque parezca mentira, hay que ser mínimamente profesional, hasta para secuestrar a alguien.


532 días en un zulo culo húmedo y tétrico, de 2,4 metros de largo por 1,7 de ancho, con el ruido de una máquina industrial como reloj -así tenía noción del tiempo -con la luz tenue de una bombilla durante siete u ocho horas al día, y con el zumbido del ventilador que proporcionaba aire al habitáculo.
Fue el cautiverio de José Antonio Ortega Lara, el mayor y más cruel secuestro de la historia de ETA.

Uno de los más crueles secuestros de nuestro país. Que por suerte acabo bien.


En las afueras de Buenos Aires, la mañana del 19 de septiembre de 1974, con el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born -gerentes y herederos del principal grupo económico de la Argentina, Bunge y Born- el grupo guerrillero de los Montoneros completó su operación más ambiciosa.

Cobraron 60 millones de dólares, una cifra tan descomunal -un poco más de 260 millones de euros a valores de hoy- que no ha sido superada en el mundo: permanece en el primer lugar de la lista de los rescates más caros de la historia. Pero en lugar de realizar sus sueños revolucionarios, esos millones inauguraron una historia de intrigas y traiciones en la persecución del botín, que se extendería durante cuatro décadas.

Con el testimonio exclusivo de Jorge Born, El secuestro de los Born narra en detalle por primera vez el cautiverio de los hermanos y la ruta tenebrosa del dinero que persiguieron dictadores y demócratas, que fue de Suiza a Cuba, que compró la libertad de represores y guerrilleros y que unió a la víctima con uno de sus victimarios en una alianza oscura.

Ya no es solo la cuantía del rescate, es que la historia detrás y él después es increíble. Si no fuera real, no te lo creerías.


Uno de los casos más famosos de la historia americana de secuestros. Un caso extraño, que casi un siglo después, sigue despertando muchas dudas.


Y claro, un tema que permite tantas variaciones. Como es el secuestro. Ha dado para miles y miles de novelas. Y claro, como en todo. Las hay muy buenas, buenas y malas.

Aquí va una selección de diferentes variantes sobre el tema. Con el denominador común que pertenecen a la categoría de muy buenas y buenas.

Cuando el joven David Balfour queda huérfano, acude a ver a su tío, al que no conoce, en busca de ayuda y una posible herencia. Es el inicio de una serie de trepidantes peripecias, que incluyen su secuestro y un naufragio, por mar y por las tierras de las Highlands escocesas, en las que David contará con la compañía del proscrito jacobita Alan Breck Stewart, uno más de esos pintorescos personajes de carácter que brillan con luz propia en las novelas del autor. 
James Hadley Chase alcanzó la fama instantáneamente con esta obra —escrita según cuenta la leyenda en seis semanas— que narra la violenta y cruel historia del secuestro de una joven y rica heredera llevado a cabo por la banda del psicópata Slim Grisson y su madre. 

Frederick, introvertido y tan falto de educación como de afecto, se dedica a coleccionar mariposas y hacer fotografías. Un día, un golpe de suerte en las quinielas le permite poner en práctica un plan secreto: secuestrar a Miranda, una estudiante de arte a la que admira furtivamente, y encerrarla en el sótano de una casa de campo. A partir de ese momento, para él solo queda esperar a que el aislamiento acabe por borrar los prejuicios de clase que dificultan su relación amorosa. Ella, una mujer tan inteligente como desesperada por recuperar la libertad, trata de ser comprensiva, pero no puede disimular cuánto odia en su captor el desprecio por todo lo humano.
Imaginad a una chica de dieciséis años, embarazada y vulnerable, a quien acaban de arrancar de la tranquilidad de su hogar para arrojarla dentro de una furgoneta destartalada. Raptada… Sola… Aterrorizada. Ahora, olvidaos de ella.
Imaginad, en cambio, a una prodigiosa manipuladora de dieciséis años que, desde los primeros instantes de su secuestro, se centra, con tanta serenidad como determinación, en dos cosas: salvar al niño que lleva en su seno y vengarse.
Metódica y calculadora, pone a punto un plan organizado de manera casi científica en el que nada está librado al azar. Su férrea voluntad y su ingenio serán sus mejores armas contra la brutalidad de sus raptores, y lo único que le falta por hacer es esperar el momento ideal para lanzar su ataque.

La pequeña Daisy, de ocho años, ha desaparecido durante una celebración familiar. Ninguno de los vecinos de la tranquila calle de las afueras de la ciudad ha visto nada. ¿O sí?
El inspector Adam Fawley trata de no llegar a conclusiones precipitadas, pero sabe que nueve de cada diez veces, el culpable es alguien a quien la víctima conocía. Lo que significa que alguien miente. Y que la carrera contrarreloj para encontrar a Daisy ha comenzado.
En una oscura y brumosa noche, en el pequeño pueblo inglés de Radcot, a orillas del Támesis, los lugareños se reúnen en la taberna Swan para compartir un trago e historias llenas de sabiduría popular. Con seiscientos años de antigüedad, la posada es famosa por reunir a los mejores narradores de cuentos populares, pero esa noche la tertulia nocturna se ve interrumpida por la llegada de un hombre misterioso empapado en sangre que carga en sus brazos a una niña inconsciente. Antes de que el hombre pueda emitir explicación alguna, cae derrumbado.
Mientras tanto, río arriba, dos familias buscan desesperadamente a sus hijas, Alice Armstrong, a la que nadie ha visto desde hace veinticuatro horas tras el suicidio de su madre, y Amelia Vaughan desaparecida dos años atrás sin dejar rastro.

Puerto Deseado, Patagonia, Argentina, 1991. Raúl necesita dos trabajos para llegar a fin de mes. Cuando apaga el despertador para ir al primero de ellos, sabe que algo va mal. Su pequeño pueblo ha amanecido cubierto por la ceniza de un volcán y Graciela, su mujer, no está en casa.
Todo parece indicar que Graciela se ha ido por voluntad propia… hasta que llega la llamada de los secuestradores. Las instrucciones son claras: si quiere volver a verla, tiene que devolver el millón y medio de dólares que robó.
El problema es que Raúl no robó nada.
Cuando Ignacio despierta en mitad de la noche y descubre que alguien ha secuestrado a su bebé, todo cuanto ama se derrumba.
La inspectora Bru, víctima de un brutal asalto en el pasado, y el teniente Israel, que convive con un grave problema familiar, deberán sobreponerse a sí mismos y cooperar entre ellos para encontrar al niño antes de que sea demasiado tarde. Los primeros pasos de la investigación y una oscura leyenda les harán pensar que este secuestro no es como otros. Detrás se esconde algo terrible y doloroso, una verdad difícil de asimilar.

Tres días antes de Navidad, dos mujeres detectives, Regan Reilly y Alvirah Meehan, se ven mezcladas en el secuestro del padre de Regan y su chófer. Para complicar la situación, la madre de Regan, una conocida escritora de novelas de misterio, está hospitalizada gravemente enferma y, a medida que la investigación avanza, se hará más patente que los secuestradores no son unos profesionales. Al mismo tiempo, los dos secuestrados, en su cautiverio, empiezan a temer que el nerviosismo de sus captores provoque una tragedia…
Huyendo de un robo a mano armada, tres delincuentes se refugian en una casa de una zona residencial de Los Ángeles, reteniendo como rehenes a un hombre y sus dos hijos. La situación, en un principio bajo control, va complicándose a medida que transcurren las horas. Acordonados por efectivos de la policía, presionados por un problema aparentemente irresoluble, los secuestradores constatan que la situación se les ha ido de las manos. La tensión entre rehenes y captores, y entre estos y los agentes que los rodean, es una bomba de relojería.


Jeff Talley, jefe de policía local de la zona y principal mediador, se halla ante el caso más complicado de su carrera: el hombre secuestrado es el asesor financiero de una de las mafias más poderosas del país y tiene en su poder una documentación que no puede salir a la luz. Desde una lujosa mansión californiana, el capo para el que trabaja hará lo imposible por recuperarla antes de que la policía y el FBI puedan acceder a ella.

Tu vecina te dijo que preferiría que no llevaras a tu bebé de seis meses a la cena. No es nada personal, simplemente no soporta sus llantos.
Tu marido estaba de acuerdo. Después de todo, vivís en la casa de al lado. Podíais llevaros el monitor infantil y turnaros para pasar a verla cada media hora.
Tu hija dormía cuando fuiste a comprobar por última vez. Sin embargo, en este momento, mientras subes corriendo las escaleras hasta su habitación envuelta en un absoluto silencio, confirmas que tu peor pesadilla se ha hecho realidad: ha desaparecido.
Nunca antes habías tenido que llamar a la policía. Ahora están en tu casa y quién sabe lo que pueden llegar a descubrir.
Una apacible tarde de agosto, Aliona y Sofía, hermanas de once y ocho años, juegan a orillas del mar. Cuando emprenden el camino de regreso a casa, un extraño se ofrece a llevarlas en su coche. Ellas, confiadas ante la amabilidad del desconocido, aceptan. Las niñas solo se alarman al ver que dejan atrás el desvío que debían haber tomado. Cuando Aliona saca su móvil y el hombre se lo arrebata de las manos, las hermanas comprenden que están en peligro. La pesadilla acaba de comenzar.

Jenny desapareció cuando tenía seis años. Doce años después, alcanzada ya la mayoría de edad, provocando un increíble shock entre su familia y la comunidad en la que regresa a casa que vivía. Pero ¿se alegran sus padres realmente de que haya vuelto a casa? ¿Por qué su hermano insiste en que esta chica no puede ser su hermana? Parece que Jenny no es quien dice ser, pero, lo que es aún peor, puede que en su intento de encontrar un hogar y algo de paz haya ido a parar a una casa en la que habría deseado no entrar nunca.
País Vasco, 2007. Tras el fracaso de la última tregua, ETA prepara un nuevo golpe para demostrar su cuestionada fortaleza. Dos encapuchados secuestran a punta de pistola a Bixen Alzola, profesor de universidad y defensor de la vía pacífica como única alternativa para solucionar el conflicto vasco. Cuando su mujer, Leire, recibe la llamada de la organización terrorista reivindicando la acción, siente que su mundo se resquebraja. Sabe que las posibilidades de que su marido salga indemne son mínimas. Durante esa larga noche, Leire toma una decisión: hará todo lo que esté en su mano para salvar la vida de su marido.

Un fin de semana, Zoë y Holli deciden aparcar sus estudios de doctorado y hacer una escapada a Las Vegas para desconectar y divertirse un poco. Sin embargo, en el viaje de vuelta a casa con el coche son víctimas de un terrible suceso, y cuando Zoë la ve por última vez, Holli se halla en las garras de un sádico asesino. Zoë logra escapar, pero su vida cambia para siempre.
Un año después, atormentada aún por el sentimiento de culpa, Zoë se infiltra en la investigación policial de un crimen que guarda escalofriantes paralelismos con su secuestro. Acompañada de un audaz inspector de policía, vuelve sobre los pasos que ella y Holli dieron aquella noche fatídica en el desierto con la esperanza de recuperar la memoria y ayudar a encontrar justicia para su amiga. Su captor ―apodado «el Contable» por la prensa― sigue acechando a Zoë. Para él, no es una superviviente, sino alguien con quien aún tiene cuentas pendientes que saldar…
Amanda McCready, de cuatro años de edad, desaparece de su casa de Boston durante el verano. Los detectives Patrick Kenzie y Ángela Gennaro, contratados para localizar a la pequeña, deberán enfrentarse a la total ausencia de pistas y a la indiferencia de la policía local durante su investigación. A ello se añadirá el asfixiante interés de la prensa sensacionalista, la extraña actitud de la madre de la desaparecida y la sospecha de que una mano negra intenta impedir la resolución del caso. La presión crecerá cuando, al finalizar el verano, otro niño se esfume en similares circunstancias.

Libros sobre secuestros debe de haber miles. Buenos, no tantos. O te centras en la relación del secuestrador y la víctima. Cosa que necesita a un muy buen escritor, para no acabar aburriendo o te centras en la trama de la investigacion. Más fácil, pero tiene que tener sus giros para no tener la sensación de ya leído.

Se sigue secuestrando mucho. O se secuestra por dinero o peor, se hace como el que consigue un trofeo. En Europa se da poco por suerte, en estados unidos, más. Sobre todo el tipo de secuestro de niños y niñas, con los peores fines.

En algunos países de Sudamérica se secuestra mucho. Hay bastantes bandas dedicadas a esta rama de la delincuencia. Y en la mayoría de los casos, el pagar no garantiza un buen final. Pero el no pagar es un seguro de que no vuelves a ver a la víctima.

Lo de las 24 o 48 horas que salen en las películas. Por desgracia es real. Las frías estadísticas dicen que o se libera policialmente a la víctima o las posibilidades de encontrarla muerta o no encontrarla son altísimas. Ojo en el caso de secuestros no profesionales.

Secuestrar es relativamente fácil, tener un lugar donde tener encerrad@ a la víctima y que el secuestrador se sienta seguro es más difícil. Esas horas son cuando la euforia del momento se pasa y se dan cuenta del problema en el que se han metido. La mayoría por desesperación o por miedo. Matan a la víctima y se desacen del cuerpo.

La organización criminal ya tiene ese problema solucionado. Pero la mayoría de los depredadores no. Por eso la importancia del tiempo. En esos casos no hay petición de rescate, ni comunicación ninguna entre el depredador y la familia de la víctima.

Es un tema duro y fascinante si está bien llevado por el autor o autora del mismo. Los libros recomendados entran en la categoría de los buenos y muy buenos.

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