Rusia, Ucrania, Putin Y literatura Para Entender Algo.

Que los Rusos han invadido Ucrania es algo que ya lo sabe todo el mundo. El porqué lo ha hecho, ya es más complicado de explicar. ¿Para qué no le llegue la OTAN a sus puertas, para recuperar territorios que perdió en la desintegración de la antigua URSS? Básicamente son los argumentos que mejor definen el paso dado por los Rusos.

Pero claro al final no todo es tan fácil y sencillo de explicar y de entender. Una muy buena manera de intentar situarse en los motivos. Siempre es ir a fuentes que te ayuden a entender los contextos. Y la literatura siempre da conocimientos, para entender mejor lo que pasa.

Aunque Ucrania perteneció durante mucho tiempo primero al imperio Ruso y luego a la URSS. No ha habido nunca unas buenas relaciones entre ellos.

En 1929, la gran colectivización puesta en marcha por Stalin forzó a millones de campesinos a entregar sus tierras. El resultado fue una hambruna sin precedentes; al menos cinco millones de personas perecieron entre 1931 y 1934 en la URSS, de los cuales cuatro eran ucranianos.

En Hambruna roja, Anne Applebaum argumenta que esas muertes no fueron accidentales, ni consecuencias colaterales de una mala política pública, sino absolutamente deliberadas y planeadas. Porque Stalin estaba decidido: Ucrania debía abandonar sus aspiraciones nacionalistas y eso pasaba por enterrar su verdadera historia junto a millones de víctimas inocentes.

Definitivo y devastador, este libro captura el horror de gente ordinaria que luchó por sobrevivir un mal extraordinario.

El Gulag aparece en la conciencia de occidente en 1977 con la publicación de la obra de Aleksandr Solzhenitsin Archipiélago Gulag.

El libro, documentado y riguroso, sostiene que el Gulagnació no solo por la necesidad de aislar a los elementos que el Partido Comunista consideraba enemigos, sino para conseguir, al mismo tiempo, una masa de trabajadores-esclavos que trabajara a cambio de comida en inmensos proyectos como el canal del mar Blanco o las minas de Kolimá

Es sabido que la Alemania nazi asesinó cerca de seis millones de judíos. Se suele identificar el horror del siglo xx con los campos de concentración. Sin embargo, la mayoría de las víctimas del nacionalsocialismo y del estalinismo nunca vio un campo de concentración ni de exterminio. Del mismo modo, los asesinatos en masa en Europa suelen asociarse con la muerte en cámaras de gas. Pero no fue el gas el método más empleado. Más de siete millones de civiles y prisioneros de guerra murieron porque se les negó la comida.

Primero Stalin, se quedó con las tierras de los agricultores ucranianos. Cuando estos entregaron menos cosechas de las que él pensaba que tenía que recibir. Simplemente, se las llevo todas y los condeno a morir de hambre. Las cifras varían, según las fuentes. Pero está bastante admitida la cifra de 5 millones de Ucranianos muertos de hambre.

Luego cuando termino la segunda guerra mundial, Stalin, pensó que los ucranianos, no se habían opuesto como debían a los nazis y lleno los gulags de Siberia de ciudadanos de ucrania. Los nazis tampoco tenían mejores planes para ellos. Pensaban matar de hambre a la mayoría y los que quedaran utilizarlos como esclavos en granjas propiedad de Alemanes.

Al final de la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética controlaba una inmensa extensión de territorio en Europa oriental. Stalin y su policía secreta emprendieron la conversión de doce países radicalmente diferentes a un sistema político y moral totalmente nuevo: el comunismo.

La historiadora Anne Applebaum (que obtuvo el premio Pulitzer por Gulag) presenta en estas páginas la obra definitiva sobre cómo surgió el Telón de Acero y cómo era la vida al otro lado. Applebaum describe con pavoroso detalle cómo los partidos políticos, la Iglesia, los medios, las organizaciones juveniles, en suma, todas las instituciones de la sociedad civil, fueron rápidamente desmanteladas. Explica cómo se organizó la policía secreta y cómo se atacaron y destruyeron todas las formas de oposición. Como resultado, en un periodo de tiempo asombrosamente breve, Europa oriental fue estalinizada por completo También narra historias individuales para mostrar las opciones que se presentaban a la gente: luchar, huir o colaborar.

En marzo de 1985, el Comité central del PCUS elegía a Mijaíl Gorvachov como secretario general de la Unión Soviética. Seis años después se derrumbaba el imperio más vasto que el hombre hubiera conocido, un Estado todopoderoso que se creía eterno e inquebrantable pocos años antes. No fue una caída épica de tintes wagnerianos como la del nazismo cuatro décadas antes, sino el punto final a un progresivo deterioro.
Si la célebre obra de John Reed Diez días que estremecieron al mundo dio cuenta de las razones y los hechos que llevaron a la instauración del imperio socialista, este libro sirve para exponer su debacle. Hélène Carrère hace una crónica de esos seis años que cambiaron radicalmente el mundo. Solo ahora, transcurrido un cuarto de siglo, somos capaces de calibrar en su justa medida un episodio que en la historia de la humanidad solo rivaliza en importancia con las caídas de Roma o Constantinopla.

David Remnick es el mejor periodista de su generación y La tumba de Lenin es el libro que le consagró y con el que obtuvo el premio Pulitzer, el más alto galardón para un periodista. Inédito en España y con un nuevo prefacio para conmemorar los veinte años de la caída de la Unión Soviética, es un clásico del periodismo y una de las obras fundamentales sobre ese periodo histórico, clave para entender el mundo de hoy.

Corresponsal en Moscú del Washington Post desde 1988 hasta 1992, Remnick fue un testigo privilegiado del hundimiento de la Unión Soviética. A partir de sus viajes por el país y sus conversaciones con ciudadanos soviéticos de todos los estratos de la sociedad, refleja el impacto histórico de ese momento, el redescubrimiento del pasado tras setenta años de dictadura comunista y el derrumbe de un sistema hasta entonces aparentemente inexpugnable.

De alguna manera para entender lo que está pasando ahora, hay que entender muy bien lo que ocurrió en el desmoronamiento de la antigua URSS. Y la independencia de ucrania.

Y por encima de todo, está un personaje Putin.

Desde su llegada al poder en 1999, Vladímir Putin se ha hecho con el control de los medios de comunicación, sus rivales políticos han acabado encarcelados, exiliados o muertos, y el frágil sistema electoral ruso apenas se sostiene. Pese a las valientes manifestaciones de protesta por el fraude en las elecciones de diciembre de 2011, Putin sigue siendo el favorito para las presidenciales y Rusia ha vuelto a ser una amenaza para sus ciudadanos y para el mundo entero.

Masha Gessen ha vivido esta historia de primera mano, con las amenazas, el asesinato, el exilio y las misteriosas desapariciones de muchos de sus amigos y colegas. Su valor la llevó a volver a Moscú para contar el asombroso ascenso de Putin, tras hablar con fuentes que no hablarían con ningún otro periodista. Su relato de cómo un hombre anónimo se abrió camino hasta alcanzar un poder absoluto, y absolutamente corrupto, está destinado a convertirse en un clásico de la narrativa de no ficción.

La importancia de la nueva Rusia, que actúa cada vez con mayor descaro, hace que sea más relevante que nunca conocer y entender a su formidable y ambicioso líder. Las numerosas reformas internas que Vladímir Putin ha puesto en marcha ―entre ellas, una reducción de los impuestos y mejoras en todo lo relacionado con el derecho a la propiedad― han ayudado a desvelar el potencial de un país cuya primera experiencia con la democracia, tras la caída de la Unión Soviética, vino envuelta en crimen, pobreza e inestabilidad. Su talante, por otro lado, ha dado paso a un nuevo autoritarismo, inflexible en su brutal represión de la disidencia y muy asertivo, desde un punto de vista político y militar, en regiones como Crimea y el Próximo Oriente.

El nuevo zar es la crónica fascinante del ascenso al poder de Putin, desde su infancia en Leningrado, en la más absoluta de las pobrezas, hasta su consolidación en el poder en el Kremlin, pasando, entremedias, por todo el escalafón del KGB. Estamos ante la biografía esencial de uno de los más importantes líderes de la historia reciente, un hombre cuyo reinado implacable ha quedado ligado de forma inextricable al futuro a corto plazo de Rusia.

A Vladímir Putin, lo vemos a diario en la televisión, en los periódicos. Pero realmente no se sabe nada de él. Es el presidente de Rusia.Y ha ordenado una invasión.

Es curioso porque la mayoría de los sátrapas, se suelen crear una biografía que les encumbre. Putin no. Ni a favor ni en contra. No quiere que se sepa nada de él. Y realmente se sabe muy poco de como piensa, y que le motiva realmente y lo más importarte. Hasta donde será capaz de llegar.

Es un personaje que ha interesado desde el principio a escritores y periodistas. El problema que se han encontrado es que nadie que lo conozca o lo haya conocido. Quiere hablar de él. De todo el material que hay sobre el personaje. Dicen que los dos libros arriba indicados son los que mejor trabajo de investigación sobre él y su personalidad han hecho.

En plena guerra fría, dos secretarias reciben un encargo que cambiará sus vidas para siempre: dejar su aburrido trabajo en Washington como mecanógrafas de la CIA para ayudar a introducir de manera ilegal miles de ejemplares de la novela El doctor Zhivago en la URSS, donde la censura la considera contraria al sistema. Mientras tanto, su autor, Boris Pasternak, con el apoyo incondicional de Olga, su musa y amante, se debate en Rusia sobre la publicación internacional de un libro que podría suponer su consagración como escritor o bien una sentencia de muerte.

Vida y destino consigue emocionar, conmover y perturbar al lector desde la primera línea y resiste -si no supera- la comparación con otras obras maestras como Guerra y paz o Doctor Zhivago. En la batalla de Stalingrado, el ejército nazi y las tropas soviéticas escriben una de las páginas más sangrientas de la historia. Pero la historia también está hecha de pequeños retazos de vida de la gente que lucha para sobrevivir al terror del régimen estalinista y al horror del exterminio en los campos, para que la libertad no sea aplastada por el yugo del totalitarismo, para que el ser humano no pierda su capacidad de sentir y amar. En la literatura hay pocas novelas que hayan logrado transmitir esto con tanta intensidad. Vida y destino es una novela de guerra, una saga familiar, una novela política, una novela de amor. Es todo eso y mucho más. Vasili Grossman aspiraba quizás a cambiar el mundo con su novela, pero lo que es seguro es que Vida y destino le cambia la vida a quien se adentra en sus páginas.

Y para terminar dos novelas para entender mejor cosas que pasaron en Rusia. Los secretos que guardamos, trata de como se consiguió sacar de Rusia, para que fuera publicado en el resto del mundo. La obra maestra que es Doctor Zhivago. El segundo es una visión sin miedo de la rusia en la segunda guerra mundial y luego bajo el yugo de Stalin.

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