El Holcausto Y La Literatura.

Si en la historia de la humanidad ha habido un suceso, especialmente terrible. Desde luego ese fue, el plan para exterminar a toda una comunidad mundial. El holocausto.

Algo tan terrible, que además se perpetró durante la guerra más grande, que la humanidad ha padecido. La literatura no podía darle la espalda. Sobre la segunda guerra mundial hay decenas de miles de libros. Es un acontecimiento reciente y la cantidad de información abrumadora.

Y una de las cosas más terribles que se llevaron a cabo, durante dicha guerra. Fue el holocausto. Hay miles de libros sobre el tema. Desde estudios históricos, hasta memorias de gente que lo padeció y lo pudo contar.

Habiendo leído bastante sobre el tema. Tengo que decir, que mucha de la literatura que últimamente nos está llegando. Está basado en mentiras. A ver. Que quede claro. El holocausto fue desgraciadamente real. Lo que es mentira es la moda que se está dando. De escribir libros de supuestas memorias del mismo.

Lo primero es entender que era y como funcionaba un campo de concentración.

Nikolaus Wachsmann ofrece en esta obra histórica de referencia una crónica equilibrada, completa y sin precedentes de los campos de concentración nazis, desde sus comienzos en 1933 hasta su extinción ―hace setenta años― en la primavera de 1945. Sobre el Tercer Reich se ha investigado más a fondo que sobre casi cualquier otro período de la historia y, sin embargo, no ha existido hasta ahora ningún estudio del sistema de campos de concentración que revisara exhaustivamente su prolongada evolución, la experiencia cotidiana de quienes vivieron en ellos ―tanto verdugos como víctimas― ni la de todos aquellos que estuvieron en lo que Primo Levi denominó «la zona gris».
Auschwitz se convirtió en una fábrica de muerte, donde se arrojaba a los niños vivos a las hogueras. Un lugar atroz, con médicos sanguinarios como Mengele y hasta con un burdel para estimular a los prisioneros más trabajadores. Pero tal vez lo más terrible resulte saber que más del 85% de los miembros de las SS que sobrevivieron a la guerra han quedado impunes.

Lo primero es tirar de dos libros, escritos por dos grandes historiadores, expertos en la materia. KL es la historia de como se crearon, quienes estaban al mando y sus objetivos. Y Auschwitz se centra en la historia del más infame de los campos.

Después de leer ambos libros. Queda muy claro que la mayoría de los libros tipo, la biblioteca, la orquesta y muchos supuestos escritos por niños. Son mentira. La inmensa mayoría de los niños que llegaban al campo. Eran inmediatamente gaseados. Que hubiera biblioteca o colegio para los prisioneros es simplemente delirante. Y si hubo. Una orquesta, que acompañaba tocando música a las víctimas a las cámaras de gas, para aparentar normalidad. Pero dicha orquesta era asesinada con frecuencia y cambiada por otros músicos.

Si esto es un hombre, libro que inaugura la trilogía que Primo Levi dedicó  a los campos de exterminio nazis, surgió en la imaginación de su autor durante los días de horror en Auschwitz, cuando la principal preocupación de los prisioneros era que, de sobrevivir, nadie creería la atrocidad de la historia vivida. Los campos de concentración y exterminio, más que resguardados por las alambradas y los guardias, lo estuvieron por su propia monstruosidad, que los hacía inconcebibles. Es la sobriedad del testimonio de Primo Levi, una víctima que no grita, pero que arranca el grito de la garganta de su lector, lo que devuelve al horror su realidad y lo hace inteligible como una siniestra señal de peligro. Un libro conmovedor de un hombre con una indestructible fe en la razón.
La tregua, continuación de Si esto es un hombre, es el libro del retorno, una odisea de la Europa entre la guerra y la paz escrita por Primo Levi en 1963, con la perspectiva de los años. 
 Y es que, por razones que nunca se aclararon, la repatriación del puñado de supervivientes italianos de Auschwitz llevó mucho tiempo, y fue la culminación de un viaje tortuoso y absurdo por Polonia, Rusia, Ucrania, Rumanía y Hungría. La tregua despliega ante el atónito lector la infinita riqueza de la humanidad, ahora sí empeñada en sobrevivir, con sus pícaros y sus payasos, sus bandidos y sus nostálgicos del recién sucumbido régimen, sus devotos, sus exaltados, sus aspirantes, sus nuevas víctimas.
 Todo ello a través de los mercados clandestinos de Cracovia, los cuarteles del Ejército Rojo, la vasta tierra rusa permeada de gloria y de miseria, los bosques vírgenes, las borracheras de la soldadesca y las añoranzas de los italianos camino de casa.
Este libro, que cierra la trilogía de Primo Levi sobre los campos de exterminio, es una prueba viva de que solo con la palabra, solo si  el horror se vertebra, se está en condiciones de crear y fortalecer la conciencia crítica que exigen los tiempos. Los hundidos y los salvados supone la última reflexión del autor sobre su experiencia, una summa moral en la que indaga en las cuestiones más esenciales: la libertad, la vergüenza, la responsabilidad, la complicidad, el compromiso, el olvido… Y también un alegato a favor de la piedad como categoría básica de la ética humana.

Primo Leví, escribió para exorcizar los demonios que tomaron posesión de él, en el campo. Necesitaba entender lo que había pasado. De alguna manera conseguir si no liberarse, al menos un poco de paz. Desgraciadamente, no lo consiguió y poco después de terminar de escribir Los hundidos y los salvados. Se suicidó.

Primo Levi.

Una de las patas sobre la que se asentaba el horror. Eran los Sonderkomandos. Los grupos de judíos que buscaban en los cadáveres, los dientes de oro y se encargaban de alimentar los hornos crematorios. Dichas brigadas, eran ejecutadas a los seis meses y se reemplazaban por otros prisioneros. Hay dos libros de memorias escritos por supervivientes de dichas brigadas. Porque tuvieron la suerte que los liberaron los rusos.

Shlomo Venezia tenía 21 años cuando fue deportado junto a su familia a Auschwitz. Como era joven y fuerte, fue uno de los elegidos para formar parte de los Sonderkommandos, las brigadas de prisioneros judíos que bajo la supervisión de los SS sacaban los cadáveres de las cámaras de gas y los quemaban. Este infame trabajo les valía pequeños privilegios en ropa y comida, y aunque la mayoría de quienes formaron parte de estas brigadas fueron asesinados para que no se convirtieran en incómodos testigos, el autor de este libro logró sobrevivir y nos lega un relato único de cómo funcionaba la bárbara maquinaria de muerte nazi. Como dice Simone Weil en el prólogo: «Leo numerosos relatos de antiguos deportados que vuelven a sumirme, cada vez, en la vida del campo. Pero el de Shlomo Venezia es particularmente conmovedor, puesto que es el único testimonio completo que poseemos de un superviviente de los Sonderkommandos… La fuerza de este testimonio se debe a la irreprochable honestidad de su autor, que solo cuenta lo que él mismo ha visto, sin omitir nada».
Este testimonio ofrece en detalle un truculento relato de lo que realmente ocurrió en las cámaras de gas: desde el momento en que cientos de miles de prisioneros de Auschwitz llegaron en trenes como ganado; a la separación de las familias y el proceso de selección; a las brutales palizas y amenazas por parte de oficiales de las SS; a las mentiras destinadas a inducir a los presos a pensar que estaban a punto de ser «desinfectados» en las duchas públicas en lugar de asesinados; a la tortura sádica de algunos; El horror vivido como testigo directo por parte del autor hizo que luchara por mantenerse con vida para dar el mundo un testimonio veraz.

Ahora ha llegado la moda de escribir historias supuestamente basadas en hechos reales. Un dato. El 80% que ingreso en los campos. Fue asesinada. Quitando honrosas excepciones son mentira. Son solo una moda, para mi gusto bastante despreciable.

Esto no quiere decir que todos sean fabulaciones. Los hay muy serios y muy buenos.

En verano de 1944, en su avance hacia Berlín, el Ejército Rojo llegó al lugar que había ocupado el Campo de Exterminio de Treblinka, donde unos 800.000 judíos fueron asesinados. Los responsables nazis del campo lo habían arrasado con el fin de eliminar todo vestigio. Sin embargo, son muchos los testimonios de lo que allí había ocurrido y poco a poco van apareciendo las pruebas que lo confirman. Vasili Grossman, que durante la guerra ha viajado con las tropas soviéticas para describir en sus crónicas lo que ocurre en el frente, será el encargado de reconstruir el relato de lo acontecido en Treblinka. De esta forma, Grossman será con El infierno de Treblinka el primer cronista en relatar al mundo entero los horrores del exterminio. 
Regreso a Birkenau narra cómo Ginette Kolinka, a sus 94 años, decide romper su silencio y regresar, física y mentalmente, al campo de Auschwitz-Birkenau, el campo de concentración al que fue deportada en 1944. Es la historia de su deportación, de los días en el campo así como de su viaje de regreso a París en 1945, donde se reencuentra con su madre y sus hermanas. Kolinka se reencontrará con el campo de exterminio reconvertido en un museo contra el olvido. Ese regreso al campo despierta en la autora una reflexión sobre qué recordamos y cómo recordamos, de qué manera construimos nuestra historia y de qué manera las generaciones posteriores se apropian de ella.
En 1942, Charlotte delbo fue detenida y encarcelada por pertenecer a la resistencia francesa y, en 1943, deportada al campo de concentraciones de auschwitz-birkenau junto a doscientas treinta presas francesas, de las que solo sobrevivirían cuarenta y nueve.

Esos libros dan voz a las víctimas, pero los verdugos de alguna manera también hablaron. Unos con sus memorias y otros desde la observación de otros ojos.

Rudolf Hoss (25-11-1900 / 16-04-1947) fue un Hauptsturmführer de la SS destinado como Comandante del campo de concentración y exterminio de Auschwitz (Polonia) desde el 4 de mayo de 1940 hasta el 10 de noviembre de 1943. A partir del día siguiente, 11 de noviembre, pasó a supervisar tanto el correcto funcionamiento de las cámaras de gas de Auschwitz II o Birkenau como a las víctimas que, tras llegar, eran inducidas a desnudarse para ser gaseadas. Tras acabar la guerra se disfrazó de Oficial de la Armada alemana; con esta apariencia se le detuvo y liberó inmediatamente sin que se supiera su verdadera identidad consiguiendo escapar. Posteriormente, trabajó como agricultor bajo el nombre falso de Franz Lang, pero tras 8 meses de vivir escondido, el 11 de marzo de 1946, las tropas británicas lo apresaron.
A partir del juicio que en 1961 se llevó a cabo contra Adolf Eichmann, teniente coronel de la SS y uno de los mayores criminales de la historia, Hannah Arendt estudia en este ensayo las causas que propiciaron el Holocausto y el papel equívoco que desempeñaron en tal genocidio los consejos judíos -cuestión que, en su época, fue motivo de una airada controversia-, así como la naturaleza y la función de la justicia, aspecto que la lleva a plantear la necesidad de instituir un tribunal internacional capaz de juzgar crímenes contra la humanidad.

En un caso son las memorias del director de Auschwitz. Arrepentimiento?. Ninguno era un trabajo y él lo hacía. El caso de Eichmann es el de un burócrata. El que organizaba toda la logística del trasporte de los judíos a los campos. Nunca mato directamente a nadie. Era un funcionario que hacia su trabajo lo mejor que sabía.

Victor Capesius fue uno de los asesinos más siniestros y desconocidos de la brutal maquinaria del Tercer Reich: custodiaba la reserva nazi de gas Zyklon B y proporcionaba fármacos a médicos del régimen para llevar a cabo experimentos espantosos y mortales en mujeres embarazadas y niños. Posner estudia su paso como vendedor por la industria farmacéutica, su posterior incorporación al nazismo, su ascenso como siniestra figura en los campos de concentración y el tortuoso proceso que llevó a su captura y condena en los juicios de Auschwitz.
Varsovia 1943: Mira, una chica de 16 años, sobrevive como puede en el gueto de Varsovia dedicándose al contrabando de alimentos. Su único objetivo es proteger a su hermana pequeña, Hanna. Cuando empiezan a deportar a los habitantes del gueto a los campos de concentración, Mira se une a la Resistencia. Juntos consiguen hacer frente a las SS mucho más tiempo de lo imaginado. 28 días. 28 días en los que Mira experimentará la traición, el sufrimiento y la felicidad.
El 25 de marzo de 1942, cientos de jóvenes mujeres judías y solteras abandonaron sus hogares para subir a un tren. Estaban impecablemente vestidas y peinadas, y arrastraban sus maletas llenas de ropa tejida a mano y comida casera. La mayoría de estas mujeres y niñas nunca habían pasado ni una noche fuera de casa, pero se habían ofrecido voluntariamente para trabajar durante tres meses en época de guerra. ¿Tres meses de trabajo? No podía ser algo tan malo. Ninguno de sus padres habría adivinado que el gobierno acababa de vender a sus hijas a los nazis para trabajar como esclavas. Ninguno sabía que estaban destinadas a Auschwitz.
Un trapo que gotea leche, el sabor extraño de un dedo en la boca, un lugar sin piedad envuelto en alambres y tres nombres que estallan en la oscuridad: Rosa, Stella y Magda. Fueron los tiempos sin sentido en un campo de concentración donde el horror se repartía a granel, pero hubo quien logró sobrevivir, llevar su tragedia lejos e hilvanar un futuro.
Stella ahora está en Nueva York y se ha inventado una vida nueva. Magda… Magda era muy niña cuando todo pasó. Rosa ha ido rodando como un botón maltrecho hasta las costas de Florida, y cultiva su extravagante cordura por las calles de Miami. Para ella no hay futuro porque todo es pasado y la memoria, terca, insiste en devolverle aquel chal sucio con sabor a leche y saliva…
El hombre en busca de sentido es el estremecedor relato en el que Viktor Frankl nos narra su experiencia en los campos de concentración. Durante todos esos años de sufrimiento, sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda, absolutamente desprovista de todo, salvo de la existencia misma. Él, que todo lo había perdido, que padeció hambre, frío y brutalidades, que tantas veces estuvo a punto de ser ejecutado, pudo reconocer que, pese a todo, la vida es digna de ser vivida y que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles. En su condición de psiquiatra y prisionero, Frankl reflexiona con palabras de sorprendente esperanza sobre la capacidad humana de trascender las dificultades y descubrir una verdad profunda que nos orienta y da sentido a nuestras vidas
Katerina, probablemente la novela más conmovedora y hermosa de Appelfeld, fue escrita en 1989 y se ha convertido en un texto imprescindible. Katerina recrea los años de entreguerras, la génesis del odio antisemita que se extendió por los pueblos permitiendo que sucediera el Holocausto mientras los vecinos miraban hacia otra parte. A través de la historia de Katerina, una campesina cristiana que regresa a su pueblo natal de Ucrania sesenta años después de su partida y entra como criada en una casa judía, Appelfeld retrata al europeo medio de entonces: inculto, lleno de prejuicios y necesitado de encontrar a un culpable genérico para su situación de pobreza y temor. Y nos narra el nacimiento de una tragedia al tiempo que la historia de una redención, la que nace del respeto, el conocimiento y el amor.

Se puede escribir y de hecho se debe. Sobre absolutamente todo. Pero en este caso. Siempre debe de ser desde el más absoluto rigor. No me gusta la moda que se ha creado, de escribir historias, supuestamente verídicas. Sobre el holocausto. No hubo profesores para los presos, ni maestros de música, ni historias de amor. Solo hubo oscuridad y muerte.

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