Cuando tienes más de 40 años, llevas 20 años en la misma empresa de televisión, haciendo un poco de todo. Y un día te encuentras con que te han despedido. La primera reacción es de rabia y la segunda de empezar a buscar trabajo.
Pero si has leído un montón de novela negra, mides 1,90 y un día en el supermercado te dice tu mujer, que siempre puedes conseguir trabajo ayudando a la gente a darle los artículos de las estanterías más altas. En ese momento se te enciende la bombilla y te dices. ¿Por qué no escribo yo un libro?. Estoy muy cabreado por el despido, soy muy alto y muy fuerte y tengo un sentido de la justicia muy digamos propio. Con esos mimbres tengo que crear un antihéroe. Pero que sea diferente a lo que ya hay en las estanterías de las librerías.
Y con el apoyo de mi mujer, que me anima a la aventura. Me encierro en casa y lo primero que decido es que el protagonista de mi novela sea una especia de vagabundo por elección propia. Porque cuanto menos tienes. Menos echas de menos y menos te pueden quitar. Además si tengo que ser violento lo soy. Mido casi dos metros, esto en muy buena forma y tengo unas manos grandes y duras y sé hacer daño con ellas.
Mi nombre real es Jim Grant, pero por algún motivo no me parece un buen nombre para un escritor de novela negra. Lee Child, si me llama más. Además al empezar mi apellido por la c, en las librerías me pondrán entre Raymond Chandler y agatha Christie. Que no es mal acompañamiento.
El tipo se encerró en una habitación y empezó a escribir y descubrió que la rabia que sentía por su despido, le venía muy bien al personaje que estaba pariendo. Escribió su primer libro y lo mando a varias editoriales. La primera que lo recibió, lo publico.
Las ventas en Inglaterra fueron muy buenas, pero en estados unidos fueron aún mejor. Con lo que se mudó a dicho país. Hoy en día lleva 26 libros con el mismo protagonista. Y según él, para que cambiarlo, si se le siguen ocurriendo tramas para él. Y el público muy agradecido. Ya que vende millones de libros.
Hace unos años vendió los derechos de varias de sus novelas a un estudio de cine. Cuando se enteró de que el protagonista que iba a encarnar a Jack Reacher, iba a ser Tom Cruise. Se pilló un cabreo de los grandes. Ya que el actor no llega al 1,70 con tacones. Según palabras del escritor. Jack es un camión de bomberos y el cruise no llega a un utilitario.
Actualmente la elección del Cruise para el papel está considerada como uno de los errores de casting más grande de los últimos tiempos. Se rodaron dos películas con el actor, pero se decidió que las siguientes lo hiciera otro más acorde al papel.
En el ámbito de la traducción, algo de él nos llega. No todo. Y desde luego las editoriales se pasan el orden de las novelas por donde les da la gana. Si es verdad que no hay un orden cronológico, pero podían seguir el ritmo del autor al publicarlas.
Yo voy a poner las reseñas de las publicadas en español en el orden en que se publicaron y después pondré las que no se han traducido en el orden en que fueron escritas.

9 de la serie y primera que se publica en España

2 en España 10 de la serie.

3 en España 11 de la serie.

Jack Reacher, ex policía militar, conocido por su destreza e inteligencia y dureza, acepta una misión de alto riesgo: rescatar a una agente de la DEA que, al parecer, fue secuestrada por Zach Beck, un peligroso traficante de drogas.
4 en España 7 de la serie.

5 en España 8 de la serie.

9 en España, 16 de la serie. Este es el primero que se llevó al cine.

Algo sucio. Algo repugnante que le llevará a miles de kilómetros de Nueva York y que hubiera preferido no descubrir. Pero ya no podrá detenerse. Irá mucho más lejos de lo que pueda imaginar. Eléctrico, intenso, sin resuello, Lee Child vuelve a demostrar que es uno de los autores más adictivos de la novela negra anglosajona. Y Reacher, como ya leímos en «Un disparo», novela también publicada por RBA, un héroe peligroso, que siempre nos acabará por sorprender a golpe de puño y pistola. Un mal enemigo.
10 en España – 17 de la serie.

Reacher obedece. Se reúne con los supervivientes de su antiguo equipo e inicia la investigación. ¿Quién se los está cargando y por qué? Las pistas le empujan hacia las luces de neón de Las Vegas, pero también le sumergen en el oscuro territorio del terrorismo internacional.
A partir de ahora solo hay un camino: confiar en los suyos, rastrear las sospechas hasta llegar al corazón de la conspiración y destruirlo. Reacher y su equipo lo tienen claro: si van a por ellos, más vale que estén preparados, porque puede suceder cualquier cosa.
El 11 en España el 18 de la serie.


He never expected it to be somebody like Carmen. She’s alone, driving a Cadillac. She’s beautiful, young and rich. She has a little girl who is being watched by unseen observers. And a husband who is in jail. Who will beat her senseless when he comes out. If he doesn’t kill her first.
Reacher is no stranger to trouble. And at Carmen’s remote ranch in Echo County there is plenty of it: lies and prejudice, hatred and murder. Reacher can never resist a lady in distress. Her family is hostile. The cops can’t be trusted. The lawyers won’t help. If Reacher can’t set things straight, who can?


Joining forces with a beautiful cop who runs Hope with a cool hand, Reacher goes up against Despair—against the deputies who try to break him and the rich man who tries to scare him—and starts to crack open the secrets, starts to expose the terrifying connection to a distant war that’s killing Americans by the thousand.
Now, between a town and the man who owns it, between Reacher and his conscience, something has to give. And Reacher never gives an inch.

There are twelve things to look for: No one who has worked in law enforcement will ever forget them.
New York City. The subway, two o’clock in the morning. Jack Reacher studies his fellow passengers. Four are OK. The fifth isn’t.
The train brakes for Grand Central Station. Will Reacher intervene, and save lives? Or is he wrong? Will his intervention cost lives – including his own?

Sixty-one hours. Not a minute to spare.
A tour bus crashes in a savage snowstorm and lands Jack Reacher in the middle of a deadly confrontation. In nearby Bolton, South Dakota, one brave woman is standing up for justice in a small town threatened by sinister forces. If she’s going to live long enough to testify, she’ll need help. Because a killer is coming to Bolton, a coldly proficient assassin who never misses.
Reacher’s original plan was to keep on moving. But the next 61 hours will change everything. The secrets are deadlier and his enemies are stronger than he could have guessed–but so is the woman whose life he’ll risk his own to save.
In 61 Hours, Lee Child has written a showdown thriller with an explosive ending that readers will talk about for a long time to come.

For Reacher, it would have made much more sense to keep on going, to put some distance between himself and the hard-core trouble that’s bearing down on him.

Jack Reacher, still a major in the military police, is sent in undercover. The county sheriff is a former US Marine – and a stunningly beautiful woman. Her investigation is going nowhere. Is the Pentagon stonewalling her? Or doesn’t she really want to find the killer?

An hour behind them, a man lies stabbed to death in an old pumping station. He was seen going in with two others, but he never came out. He has been executed, the knife work professional, the killers vanished. Within minutes, the police are notified. Within hours, the FBI descends, laying claim to the victim without ever saying who he was or why he was there.
All Reacher wanted was a ride to Virginia. All he did was stick out his thumb. But he soon discovers he has hitched more than a ride. He has tied himself to a massive conspiracy that makes him a threat – to both sides at once.

Reacher has no particular place to go, and all the time in the world to get there, and there’s something about Chang . . . so he teams up with her and starts to ask around. He thinks: How bad can this thing be? But before long he’s plunged into a desperate race through LA, Chicago, Phoenix, and San Francisco, and through the hidden parts of the internet, up against thugs and assassins every step of the way—right back to where he started, in Mother’s Rest, where he must confront the worst nightmare he could imagine.
Walking away would have been easier. But as always, Reacher’s rule is: If you want me to stop, you’re going to have to make me.

Two other men are in the classroom—an FBI agent and a CIA analyst. Each is a first-rate operator, each is fresh off a big win, and each is wondering what the hell they are doing there.
Then they find out: A Jihadist sleeper cell in Hamburg, Germany, has received an unexpected visitor—a Saudi courier, seeking safe haven while waiting to rendezvous with persons unknown. A CIA asset, undercover inside the cell, has overheard the courier whisper a chilling message: “The American wants a hundred million dollars.”
For what? And who from? Reacher and his two new friends are told to find the American. Reacher recruits the best soldier he has ever worked with: Sergeant Frances Neagley. Their mission heats up in more ways than one, while always keeping their eyes on the prize: If they don’t get their man, the world will suffer an epic act of terrorism.
From Langley to Hamburg, Jalalabad to Kiev, Night School moves like a bullet through a treacherous landscape of double crosses, faked identities, and new and terrible enemies, as Reacher maneuvers inside the game and outside the law

The deeper Reacher digs, and the more he learns, the more dangerous the terrain becomes. Turns out the ring was just a small link in a far darker chain. Powerful forces are guarding a vast criminal enterprise. Some lines should never be crossed. But then, neither should Reacher.

At the very same moment, close by, a car breaks down. Two young Canadians are trying to get to New York City to sell a treasure. They are stranded at a lonely motel in the middle of nowhere. It’s a strange place … but it’s all there is.
The next morning in the city clerk’s office, Reacher asks about the old family home. He’s told no one named Reacher ever lived in that town. He knows his father never went back. Now he wonders, was he ever there in the first place?
So begins another nail-biting, adrenaline-fuelled adventure for Reacher. The present can be tense, but the past can be worse. That’s for damn sure

An elderly couple have made a few well-meaning mistakes, and now they owe big money to some very bad people. One brazen move leads to another, and suddenly Reacher finds himself a wanted man in the middle of a brutal turf war between rival Ukrainian and Albanian gangs.
Reacher has to stay one step ahead of the loan sharks, the thugs, and the assassins. He teams up with a fed-up waitress who knows a little more than she’s letting on, and sets out to take down the powerful and make the greedy pay. It’s a long shot. The odds are against him. But Reacher believes in a certain kind of justice . . . the kind that comes along once in a blue moon.

But there’s nothing pleasant about the place.
In broad daylight Reacher spots a hapless soul walking into an ambush. “It was four against one” . . . so Reacher intervenes, with his own trademark brand of conflict resolution.
The man he saves is Rusty Rutherford, an unassuming IT manager, recently fired after a cyberattack locked up the town’s data, records, information . . . and secrets. Rutherford wants to stay put, look innocent, and clear his name.
Reacher is intrigued. There’s more to the story. The bad guys who jumped Rutherford are part of something serious and deadly, involving a conspiracy, a cover-up, and murder—all centered on a mousy little guy in a coffee-stained shirt who has no idea what he’s up against.
Rule one: if you don’t know the trouble you’re in, keep Reacher by your side.

Yo tengo la sensación que es un autor más conocido para la mayoría por las dos películas que se hicieron, que por los libros leídos del autor. Y lo recomiendo mucho. Un muy buen protagonista, diferente, unas tramas muy bien pensadas y desarrolladas y unas historias que te atrapan hasta la última página.
Una serie muy muy recomendable.

Con ese mentón y esas manazas, como pa tocarle las narices. Y una cosa algunos de los libros están escritos en primera persona y otros en tercera persona. Pero ambas maneras de desarrollar las historias, son igual de brillantes.
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