Novela Negra Japonesa Entre Lo Sórdido Y Lo Cotidiano.

En Japón, se lee mucho, y resulta que según encuestas el 85% de los lectores nipones, declaran que su genero preferido es la novela negra. Eso significa que se publica mucho de dicho genero.

Aquí nos llega poco, si no es el caso de alguna obra que ha sido un éxito en otros países, es difícil que se traduzca aquí. También los autores Japoneses, cuando escriben, piensan en sus ciudadanos y la manera de contar las cosas, no es igual que en occidente. Lo que para ellos es armonía, para nosotros puede ser fácilmente un coñazo.

Además ellos, dentro del género negro, lo diferencian en varias categorías.

Nazotoki: puede considerarse similar a la novela policíaca británica clásica, la trama se plantea como un juego de lógica donde el detective o investigador protagonista utiliza el razonamiento deductivo para descubrir al culpable.
Mado koirudo: la trama no se plantea como un juego de pistas, sino que tiene más elementos de acción y aventura.
Shakai: en este subgénero aunque las historias giran entorno a un crimen, se desarrolla conflictos sociales. Estaríamos hablando de un drama criminal.
Seishyun mono: se trata de una rama dedicada al público joven o adolescente, vamos que seria la novela juvenil negra. La acción suele tener lugar en colegios o universidades y como no, esta protagonizada por personajes jóvenes.

No voy a poner una larga lista de autores japoneses, que no están traducidos aquí, ni se les espera. Pero si libros de novela negra japonesa. Que si están traducidos y son muy buenos.

os cadáveres de un oscuro funcionario y una camarera aparecen una mañana en una playa de la isla de Kyushu. Todo parece indicar que se trata de un caso claro: dos amantes que se han suicidado juntos tomando cianuro.
Pero hay ciertos detalles que llaman la atención del viejo policía local Jutaro Torigai: el difunto se había pasado seis días solo en su hotel y en su bolsillo encontraron un único billete de tren; así que, seguramente, los amantes no habían viajado juntos. Enseguida se descubre también que el funcionario trabajaba en un ministerio en el que se acaba de destapar una importante trama de corrupción; el subinspector Mihara de la Policía Metropolitana de Tokio se hará cargo de la investigación en la que contará con la inestimable ayuda de Torigai.
Publicado en Japón en 1957, El expreso de Tokio es uno de los best sellers más famosos de Seicho Matsumoto. Su intriga minuciosamente ensamblada y la combinación de elementos psicológicos, sociales y políticos marcaron una nueva época en la novela negra japonesa.

Pura precisión Japonesa. Un rompecabezas, que se va ensamblando poco a poco página a página. Muy bueno.

Los Apartamentos K de Tokio van a ser desplazados cuatro metros en toda su estructura, desde la base hasta el tejado, cinco plantas, ciento cincuenta habitaciones, cincuenta años de antigüedad; en un laborioso, estudiado y sincronizado trabajo de ingeniería que garantiza que la intervención será tan suave que ni el agua de un vaso se derramará.


Los días previos al escogido para la magna empresa han estado repletos de ruidos y polvo, irritabilidad y nerviosismo, temor y expectativas. Los obreros han excavado los cimientos para armar todo un entramado mecánico que permita el deslizamiento. En los apartamentos se teme que no salga bien y que los secretos que se guardan en el interior de las habitaciones queden al descubierto. Exponiendo sin protección el orgullo y la dignidad de las mujeres, única inquilinas, que los habitan.


Los Apartamentos K para damas es un edificio construido al final de la II Guerra Mundial para acoger y dar refugio a mujeres necesitadas, bajo un régimen estricto para la presencia masculina: pueden entrar a visitar, previa acreditación, pero no quedarse a pernoctar y menos a vivir.


Hoy, pasados los años, sus habitantes ya no son las jóvenes a las que las normas pretendían evitar disgustos o sorpresas no deseadas; son ellas mismas si, pero envejecidas igual que lo ha hecho el edificio, y más de una lamenta la severidad con que fueron enclaustradas. El edificio ha perdido lustre con el tiempo igual que las vidas de sus inquilinas, solteronas y viudas desesperadamente conscientes de que su ocasión ya pasó, el tiempo no perdona y la juventud no regresará.
Sus inquilinas están estructuradas en comités por planta y celebran reuniones periódicas para resolver lo que convenga o para ponerse al día con los últimos chismes. Siempre que exista un colectivo existen interacciones entre sus miembros: de respeto, afecto, simpatía… Y también de desdén, desprecio, envidia… Así son siempre los seres humanos, ya sean hombres o mujeres.


Pero cuando desaparece la llave maestra que abre todas las habitaciones, las tensiones particulares se dejan de lado y todas las residentes viven bajo un intenso temor. En una de ellas nace una obsesión que la conduce a una búsqueda en la que puede encontrar más de lo que pretende.


Un secuestro infantil, el robo de un instrumento musical, la proliferación del Oshizu, un culto religioso basado en charlatanería que gana adeptas, actos que desencadenan otros actos que se entrecruzan en las vidas de esas mujeres, todas con un pasado propio y a su vez con uno colectivo y que tienen claro que todo crimen lleva en si mismo su propio castigo.

Esta novela podríamos decir que es muy japonesa, en su concepción y en su manera de plantear las cosas. No tendrá termino medio. O la abandonas a las 20 páginas o te parece fascinante. Por probar no pasa nada.

Cuando una hermosa joven se desvanece en Tokio, el prometido de esta pide ayuda a su tío, inspector de policía, con la esperanza de que lo ayude a encontrarla.
El detective no tarda en averiguar que la joven no es quien dice ser y oculta un oscuro pasado.
Su búsqueda lo llevará a recorrer las ciudades más importantes de Japón y sumergirse de lleno en el peligroso submundo financiero donde las deudas astronómicas y la Yakuza empujan a las personas al borde de la desesperación, a cometer actos al margen de la ley, e incluso al suicidio.
En este escenario, gastos desmesurados, bancarrotas personales, identidades robadas y prestamistas sin escrúpulos conforman una mezcla letal.

Esta es más negra. Más como estamos acostumbrados en occidente, a como deben de ser la novela negra. Ojo la novela negra japonesa cuando se pone fuerte es muy fuerte.

Las historias del detective Hanshichi, personaje inspirado en Sherlock Holmes, se desarrollan entre 1840 y 1860, una época en la que tradición y superstición van de la mano y son el verdadero enemigo del racional y poco ortodoxo Hanshichi.
El lector asistirá fascinado a una vibrante y colorista descripción de la ciudad de Edo, se colará en las mansiones de los samuráis que sirven al shôgun, en los baños públicos, en las modestas nagaya o casas de vecinos, pasando por innumerables talleres artesanos y modestos restaurantes en los que reponer fuerzas comiendo fideos soba o anguila asada. Un apasionante recorrido por la futura ciudad de Tokio, desde sus barrios más opulentos y respetables a aquellos más humildes, habitados por personajes del hampa.

Una visión del Japón antiguo, con sus costumbres ancestrales, todavía no contaminadas por occidente. Una gozada para mi gusto personal.

Masako, Kuniko, Yoshie y Yayoi trabajan en el turno nocturno de una fábrica de comida preparada de los suburbios de Tokio. Todas tienen graves problemas tanto de dinero como familiares (maridos infieles, suegras discapacitadas o hijos imposibles) y se desenvuelven en una atmósfera hostil e inhóspita. En el caso de Yayoi desemboca en el asesinato de su marido cuando este la agrede físicamente. Masako la ayudará a deshacerse del cuerpo, ingrata tarea para la que contarán con la ayuda de las otras dos compañeras de trabajo, Kuniko y Yoshie. Juntas descuartizarán el cadáver y lo desperdigarán por varios puntos de Tokio. La policía sospecha de ellas pero todavía no tienen pruebas. Mientras tanto, un prestamista vinculado a los yakuza chantajea a las mujeres para que se ocupen de más cadáveres. Out causó una gran conmoción en Japón y donde ha sido galardonada con el Gran Premio de Escritores de Misterio.

Excelente descripción, de como descuartizar el cadáver del marido. Eso y mucho más en esta excelente novela.

El ladrón es un carterista experto. Sus víctimas solo son para él extraños, rostros sin nombre a los que robar. No tiene familia, ni amigos, ni relaciones…. Pero tiene un pasado, un pasado del que se vio obligado a huir tras realizar un trabajo aparentemente fácil: atracar a un viejo rico para robar el contenido de su caja fuerte, nadie tenía que salir herido. 
A su regreso a Tokio, el ladrón se verá de nuevo atrapado por los acontecimientos en una intriga de la que ni siquiera él podrá escapar.

Solo 200 páginas, corta pero muy bien escrita y muy bien argumentada. Muy recomendable.

El puerto de Mitsuse, en el sur de Japón, había estado siempre envuelto en historias de fantasmas. En 2002, una mañana de invierno, aparece estrangulada Yoshino Ishibashi. La policía de Nagasaki detiene enseguida a Yuichi Shimizu por asesinato en primer grado. El caso parece resuelto, pero el avance de la investigación saca á a la luz una perturbadora red de personajes en la que no es fácil distinguir entre víctimas y culpables. El sospechoso, un trabajador de la construcción al cuidado de los abuelos que lo criaron, vive obsesionado por los coches y por la empleada de un centro de masajes eróticos que frecuenta. La víctima, una joven agente comercial, mantiene una doble vida a través de páginas de contactos por internet. Y Mitsuyo, una mujer desesperada, prefiere cerrar los ojos ante la certeza de que el amor de su vida puede convertirse en su propio asesino. 

Aquí el Japón que nos enseñan, es un Japón que no brilla con las luces de neón.Más bien se ocultan de ellas. Libro duro, por lo que cuentan y como lo cuentan.

El lagarto negro
La historia nos sumerge en la lucha sin cuartel entre dos enemigos acérrimos, cuya admiración y fascinación mutuas son un acicate para mantener una rivalidad in negociable. Así pues, Kogorō Akechi —el inmortal personaje de Rampo, un detective capaz de solucionar cualquier caso con su brillante interpretación de la escena del crimen y un don para anticiparse al siguiente paso de sus rivales— ha de enfrentarse a la pérfida y sensual madame Midorikawa, quintaesencia de la femme fatale, apodada «Lagarto Negro» por el espectacular tatuaje que luce en un brazo. Midorikawa padece la necesidad enfermiza de coleccionar los objetos más bellos del planeta, y cuando se propone conseguir la joya más preciada de Japón, la fuerza que la empuja no es tanto el afán de satisfacer su deseo como la oportunidad de retar a Akechi y demostrarle que su inteligencia es superior a la de él.

Uno de los mayores clásicos de novela negra Japonesa. Realmente brillante y con un toque de literatura pulp americana muy bueno.

«Ella duerme aquí». Esas son las únicas tres palabras del mensaje que, acompañado de una foto de su hija Kate con los ojos cerrados, recibe en su móvil Jason Sanders. Decidido a encontrarla tras su repentina ausencia del club donde trabaja como chica de compañía, Sanders toma desde Londres el primer avión hacia Tokio. Allí, Kentaro Yamada —capitán de policía de Shinjuku— y Marie —compañera de piso de la joven— le ayudarán en su búsqueda por el distrito de Kabukicho: un equívoco paraíso de neones y love hotels, donde cualquier estrategia es buena para arrastrar al cliente a uno de los cientos de locales en los que el placer se compra y se vende; un inmenso teatro de la seducción, controlado por los siniestros yakuzas, en el que seguir el rastro de la desaparecida Kate les obligará a caminar siempre al borde del abismo…

La autora es Francesa, pero ha sabido captar muy bien el aroma de los bajos fondos de Tokio

Frank, un anodino turista norteamericano, contrata a un joven de veinte años como guía por los tugurios sexuales de la noche japonesa. El comportamiento de Frank durante el primero de los tres días que han de pasar juntos es tan extraño que Kenji comienza a sospechar que su cliente puede ser, en realidad, un asesino en serie que tiene aterrorizada a la ciudad.

Kenji desciende involuntariamente a un infierno de violencia y maldad inconcebibles, una pesadilla de la que solo una mujer puede ayudarle a despertar, si es que él consigue mantenerla con vida.

Otra del lado más oscuro del Japón. El Japón más sórdido. Que lo hay.

Japón, 1946. El país acaba de perder la guerra y todavía no ha empezado a recuperarse. En los lugares más recónditos el progreso apenas ha llegado y las gentes siguen ancladas en las costumbres y tradiciones de sus antepasados.
Los hombres que vuelven del frente se encuentran con la difícil tarea de retomar sus vidas con el recuerdo imperecedero de los compañeros que no han podido regresar.
«Te pido que vayas a la isla de Gokumon en mi lugar… Si no, matarán a mis hermanas…». Estas son las últimas palabras que Chimata dirige a su amigo y camarada de guerra, Kindaichi Kōsuke, antes de fallecer.
Movido por la obligación moral, este viajará hasta Gokumon-tō, literalmente, la Isla de las Puertas del Infierno, un pequeño islote poblado por descendientes de piratas, situado en medio del mar Interior de Seto. Allí se encontrará con una comunidad cerrada y recelosa del forastero, en la que se están produciendo una serie de horribles asesinatos planeados a sangre fría, que escapan a la razón.

Y para terminar un clásico total de la literatura negra Japonesa.

Hay un poco de todo, desde el Japón más clásico y quizá más difícil de entender, que no peor. Es otra forma de contar historias. Hasta el Japón más moderno y sórdido.

Pero buena literatura. No todo va a ser occidental.

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