El Asesino Sin Rostro. Morir Buscando La Verdad.

Antes de nada un par de puntualizaciones. El true crimen es un subgénero, dentro de la novela negra, que trata de documentar casos reales de crímenes. Es un poco una mezcla de periodismo y literatura.

El Karoshi, es literalmente morir por exceso de trabajo, como podéis deducir es un termino acuñado en Japón, donde es bastante habitual.

Para hablar del libro, hay que dar tres datos importantes. Uno es hablar de la autora, otro de los crímenes e investigación y al final del asesino.

Resultado de imagen de Michelle McNamara
Michelle McNamara

Michelle McNamara, era una periodista experta en crímenes reales y sobre todo obsesionada por los crímenes que no habían sido resueltos. Ella misma declaro que su fascinación, venia por el asesinato de una vecina suya, que nunca fue aclarado.

McNamara se empezó a interesar por el asesino del estado dorado, en el año 2012, nombre con el que lo había bautizado la prensa.

Los crimenes.

Entre los años 1976 a 1986, a lo largo de todo el estado de California un tipo, cometió 12 asesinatos y 50 violaciones. Después del año 1986, simplemente dejo de actuar. La policía y el fbi, siguieron cientos de pistas, e interrogaron a decenas de sospechosos. Todo ello sin resultados. Unir el crimen con un sospechoso era muy fácil. Ya que las autoridades disponían del ADN del criminal. Pero nunca coincidía.

La investigacion de la, autora

La autora se, intereso por el caso en el 2012. Al pasar el tiempo y no llegar a nada, el caso se convirtió en una obsesión. Llego a acumular 350 archivos, decenas de libretas, cajas de recortes de prensa, expedientes de la policía, que le dio todo tipo de información, ya que no tenían nada a lo que agarrarse y miles de informes. Se, entrevisto con muchas de las víctimas y sus familiares. Contacto e hizo seguimientos de sospechosos. Nada le sirvió.

Al final toda su vida, giraba sobre el caso, y su salud se vio seriamente resentida. La autora murió mientras dormía el 21 de abril del 2016. La autopsia encontró en su cuerpo, diferentes tipos de ansiolíticos, que tomaba para poder controlar el estrés que le provocaba la investigacion. No fue un suicidio, si no un accidente. Murió sin haberle puesto ni nombre, ni rostro al asesino.

Dos años después de morir entre su viudo y dos escritores de true crimen, recopilaron toda la información de la autora y lanzaron el libro a título póstumo. La ventaja es que ya se le podía poner nombre y cara al asesino.

Fotografía de la cara de un hombre mayor
Joseph James DeAngelo

Siendo honestos, la autora en ningún momento, llego a identificar al asesino. En el año 2018, la policía como ultima tentativa, mando el adn del violador a una compañía que almacena el mayor numero de huellas biológicas de estados unidos. La cual dio un patrón de familiaridad en diferentes grados con 20 personas. Y una de ellas era un antiguo sospechoso, descartado por la policía.

La policía, cogió una muestra de adn del tirador de la puerta del coche del sospechosos, y una muestra de su basura y ambas dieron un 100% de coincidencia. Ya estaba pillado. Fue detenido y acusado de 14 cargos de asesinato, los de violación ya habían prescrito. Esta a la espera de juicio.

No es propiamente una novela, si no más bien una investigacion criminal. Increíblemente documentada y apasionante. La cantidad de datos es abrumadora Y el saber que ese trabajo acabo con la vida de la autora, pues le da un plus a la historia.

Es una lectura, que viene bien para salirse de la novela que surge de la imaginación del autor o autora. Aquí sabemos que todo es 100% real. Y aquí si que sirve el dicho que la realidad supera a la ficción.

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El asesino sin rostro
n magistral relato verídico sobre el Asesino del Estado Dorado, el asesino que aterrorizó a California durante más de una década, de Michelle McNamara, una periodista de gran talento que falleció trágicamente mientras investigaba el caso. En el transcurso de más de diez años, un misterioso y violento depredador cometió cincuenta agresiones sexuales en el norte de Calif ornia antes de trasladarse al sur, donde perpetró diez sádicos asesinatos. En 1986 desapareció, evitando que lo detuvieran múltiples organismos policiales y algunos de los mejores inspectores de la zona. Tres décadas después, Michelle McNamara, periodista especializada en crímenes reales que creó el popular sitio web Diario de Crímenes Reales, decidió dar con el violento psicópata que ella bautizó como «el Asesino del Estado Dorado». Michelle estudió informes policiales, entrevistó a víctimas y entró a formar parte de comunidades online tan obsesionadas como ella con el caso.

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